Visitar al mecánico, en ocasiones, es una cita que no puedes dejar pasar para un correcto mantenimiento de tu automóvil. Este no hay que hacerlo únicamente por haber sufrido algún tipo de percance que requiera una reparación o debido a que alguno de los muchos elementos con los que cuenta tu automóvil haya llegado al fin de sus días.

Algunas averías que se producen en tu coche (incluidos los daños por desgaste), serían evitables, si tan solo siguieras unas normas básicas de utilización y realizaras un mantenimiento básico del auto. Algunos hábitos esenciales en el mantenimiento son: lubricar puertas o la utilización de un desplazador de humedad a fin de evitar el humedecimiento en motores o sistemas eléctricos.

Para este tipo de mantenimiento nuestra recomendación es usar WD-40 Multi-Usos. Por otro lado, para prolongar la vida de otro tipo de piezas, es imprescindible que tengas  en cuenta una serie de sugerencias. Como por ejemplo ocurre con el clutch.

Consejos para alargar la vida del clutch.

Es obvio que todos tenemos nuestra manera de conducir y, más allá de si lo hacemos mejor o peor, lo que debes tener en cuenta es si tu estilo de conducción favorece o no a tu vehículo. Sobre todo, a la hora de cuidar y alargar la vida de algo tan esencial para tu auto como el clutch.

Lo primero que debes hacer es corregir ciertas costumbres adquiridas, como mantener el pie en el clutch cuando te encuentras ante un semáforo en rojo. Parece una tontería, pero evitas desgastar innecesariamente el mecanismo. Lo mejor, en esas situaciones, es poner el punto muerto.

Otras cuestiones similares son: usar dicho pedal como reposapiés. Para eso, ya tienes uno a tu izquierda. O pisar siempre a fondo el clutch al cambiar de marcha. Corregir ambos actos contribuirá a aumentar significativamente la supervivencia del mismo.

Te aconsejamos esperar unos minutos hasta que el motor esté a una buena temperatura. Previo paso al arranque, sobre todo, en los climas fríos y coches que duerman en la calle. Después de este paso, evita acelerones al iniciar la marcha y aumenta tu velocidad suave y progresivamente.

Si no te queda otra que pisar y soltar el clutch, procura hacerlo de manera delicada, siguiendo el recorrido del embrague con tu pie de principio a fin.

El clutch no está hecho para sujetar tu automóvil en un tramo con pendiente. Al obrar de esa manera, sometes a ese pedal y sus componentes a una fricción extrema e inútil. Es preferible sujetar el coche con los frenos y, al arrancar, hacerlo de tal forma que el embrague patine lo menos posible.