A menudo, el radiador muestra signos de desgaste y necesita un buen mantenimiento. Al ser una parte esencial del motor, es importante dedicarle tiempo y cuidarlo correctamente. Con esta guía aprenderás el paso a paso cómo limpiar un radiador, tanto por dentro como por fuera, utilizando productos adecuados y técnicas recomendadas.
La limpieza y mantenimiento del radiador se divide en dos partes fundamentales:
Antes de empezar a limpiar el radiador del coche, asegúrate de que el radiador y motor están completamente fríos. Lo primero es vaciar el radiador del antiguo líquido refrigerante, para ello la mayoría dispone de un grifo de vaciado en su parte inferior.
Coloca un bidón y un embudo justo debajo del grifo, ábrelo y deja que el circuito se vacíe por completo. Lubrica las piezas para que estén listas la próxima vez que necesites la herramienta.
Una vez esté vacío, cierra el grifo y por el tapón superior rellena con agua y un producto de limpieza específico de los que existen en el mercado para limpieza de circuito de refrigeración y radiadores.
Sigue siempre las instrucciones del fabricante para respetar tiempos y proporciones. Una vez que el proceso de limpieza haya terminado, y siempre con el motor frío, abre de nuevo el grifo de drenaje y deja que el sistema se vacíe por completo para eliminar el agua sucia y los restos de producto.
Cuando el circuito esté limpio y vacío, cierra el grifo otra vez y rellena el radiador con el nuevo líquido refrigerante apropiado para tu motor.
Es importante usar el refrigerante recomendado por el fabricante, así que consulta el manual de usuario del vehículo si tienes dudas.
Con este paso completas la limpieza interior del radiador y dejas el sistema preparado para funcionar de forma correcta.
Aplica WD-40 Specialist® Desengrasante sobre toda la superficie del radiador. Deja que actúe unos segundos y a continuación, frota suavemente para retirar la suciedad, la grasa y los restos adheridos al aluminio.
Este paso es igual de importante que el anterior ya que, el exterior del radiador está en contacto directo con el flujo de aire. Es crucial que el radiador esté limpio para disipar la mayor cantidad de calor al exterior.
Una vez esté limpio, retira el exceso de producto con un trapo o paño de microfibras.
Recuerda que así como es importante la limpieza y mantenimiento del radiador, también lo es el mantenimiento general de tu vehículo para prevenir daños por el clima.
Para terminar la limpieza del radiador y protegerlo frente a la humedad y el óxido, aplica WD-40® Producto Multiusos 11 oz sobre toda la superficie exterior del radiador. Este producto crea una película muy fina que ayuda a aislar el metal de las inclemencias del exterior y evita la corrosión.
Gracias a esta capa protectora, el radiador podrá seguir disipando la máxima cantidad de calor posible y contribuirá a mantener el motor en buen estado. Una vez aplicado WD-40® Producto Multiusos 11 oz, retira el exceso con un paño de microfibra para dejar la superficie uniforme y sin restos visibles. Siguiendo estos pasos sabrás cómo limpiar un radiador.
Mantener el radiador de tu auto en óptimas condiciones no solo prolonga la vida útil del motor, sino que también previene averías costosas por sobrecalentamiento.
Dedicarle tiempo a la limpieza interna y externa garantiza que el sistema de refrigeración trabaje con la máxima eficiencia.
Al integrar productos especializados como WD-40 Specialist® Desengrasante y el icónico WD-40® Producto Multiusos, aseguras una limpieza profunda y una barrera protectora duradera contra el óxido y la corrosión.
¡Un radiador cuidado es sinónimo de un viaje seguro y sin sorpresas!
Se recomienda realizar una limpieza profunda del radiador (tanto interior como exterior) al menos una vez al año o cada 20,000 a 40,000 kilómetros, dependiendo del uso del vehículo y las especificaciones del fabricante.
Si notas que la temperatura del motor sube más de lo normal, es una señal clara de que necesita revisión inmediata.
WD-40® Producto Multiusos es ideal porque desplaza la humedad y crea una capa protectora extremadamente fina que no interfiere con la disipación de calor del aluminio.
Al evitar la acumulación de óxido y suciedad en las aletas del radiador, ayuda a que el flujo de aire sea óptimo y el motor se enfríe de manera más eficiente.
Es recomendable encenderlo durante unos minutos después de la limpieza para comprobar que el nivel de refrigerante sea el correcto y verificar que no existan fugas en el grifo de vaciado.